EQUIPOS HISTORICOS GLASGOW RANGERS
El Glasgow Rangers es, sin duda, uno de los clubes más célebres del mundo no tanto por sus éxitos internacionales, sino por la fidelidad de sus aficionados. “Los azules luminosos” poseen unos “fans” capaces de seguir al equipo a cualquier lugar de Europa. Ellos representan los valores protestantes y burgueses de la vieja Escocia son la oposición permanente de los migrantes católicos irlandeses y de su club: el Celtic.

El club nació en 1873. un año antes se habían reunido Moses y Peter McNeil, Wiliam McBeath y Peter Campell, reagrupando en torno a ellos a un conjunto de adolescentes que practicaban el remo. Un día, y de forma casual, los jóvenes interrumpieron su deporte acuático para jugar un partido de fútbol sobre la hierba de Glasgow Green. Funcionó y decidieron formar un equipo de fútbol que pudiese rivalizar con los gigantes de Glasgow, el Queens’Park.
La creación de la Liga de 1888 coincide con la llegada al club de
William Wilton, un “gentleman” victoriano apasionado por el fútbol, que iba a dar al club sus primeros títulos. De momento, en 1889 los Rangers adquirieron sus actuales terrenos en Ibrox Park. En 1899 conquistan su primer campeonato (dieciocho partidos jugados, dieciocho victorias). Su primer doblete lo consiguen en 1928, y el “Gran Chelem” en el 29 (Copa, Campeonato, Copa de Glasgow y Charity Cup). El entrenador de los milagros es
Bill Struth, que vivió una de las épocas más gloriosas del club (1914-1954).
Desde entonces, y hasta poco antes de la Primera Guerra Mundial, aquel equipo de Struch fue el que ofreció el mejor fútbol del Reino Unido, el más vivo y ofensivo. Los títulos nacionales fueron cayendo uno a uno gracias a los jugadores de la talla de Alex Smith, Alan Morton o David “Meek” Meklejohn.
A mitad de los años 60, los Rangers dominaban el fútbol escocés, alineando uno de sus más bellos equipos, con otra gran generación de jugadores como Davis Wilson, Ralph Brand, Eric Caldow o
John Greig. Luego llegó una década maldita (1964-74) en la que su máximo rival, el Celtic, le superó en todo. La rivalidad entre los dos clubes y sobre todo entre los grupos sociales que les representaban, católicos y protestantes, alcanzó entonces su punto más alto. Los tradicionales “Old Firms” (derbies) estuvieron siempre llenos de violencia.
El asalto del equipo a los títulos europeos siempre está acompañado por la mala suerte, salvo en 1972 cuando conquistó la Recopa ante el Dynamo de Kiev. Antes, los azules solían quedarse en los cuartos de final y, en el mejor de los casos, en dos finales que perdieron ante Fiorentina y Bayern Munich.
En 1985 llegan al club los Marlborough, una rica y vieja familia de Glasgow, que toma el control del equipo y decide invertir lo necesario para convertirlo en el más grande. Es contratado
Graeme Sounnes como Manager Genral. Sounnes es una figura legendaria del fútbol escocés, viejo capitán del Liverpool y de la Selección, que enseguida ficha tres internacionales ingleses: Chris Woods, Terry Butcher y Gary Stevens. Pero los éxitos no llegan en la medida de lo esperado.
En 1988 los Marlborough venden su parte del equipo a un millonario escocés,
David Murray, emperador del acero en Gran Bretaña. Murray desarrolla el aspecto comercial de los Rangers (su marca de vinos, cervezas whiskeys, bufandas escocesas) y da carta blanca a Sounnes para reunir un equipo de altura europea. El 10 de julio de 1989 Sounnes entra definitivamente en la historia del fútbol fichando a
Maurice Johnston para los Rangers. “Super-Mo”, ex jugador del Celtic, fue el primer jugador católico que lució el maillot de los azules, algo exclusivamente reservad a los protestantes. Sounnes se jugó con ello su cabeza. En Glasgow este tipo de acciones no se llegan a entender. A los aficionados les pareció un insulto. Y los primeros meses, Mo Johnston recibió numerosas amenazas de muerte y fue asaltado e insultado en la calle. Pero sus goles, su entrega al club y el papel que desempeñó en la clasificación de Escocia para el Mundial Italia 90 fueron atenuando la ira que su fichaje creó entre los aficionados.
También fueron fichados Mark Hately y Oleg Kuznetzov, pero la suerte del Rangers parecía la misma. Eliminados por el Steaua, finalista en el 89, por el Bayern en el 90 y por el Estrella Roja en el 91. Acuciado por la falta de éxitos, Sounnes dejó el equipo en abril del 91 y volvió al Liverpool. En su sustitución llegó Walter Smith con los mismos propósitos que su antecesor. Y el primer fichaje que aconsejó fue el del soviético Alexi Mikhajilitchenko. Con él y el regreso de dos “niños terribles” de Glasgow, Ally McCoist y Ian Durrant, los azules esperan al fin traspasar sus fronteras para entrar en la leyenda.
EL ESTADIO
Ibrox Park posee una triste leyenda. Fue el teatro de dos de las más grandes catástrofes del fútbol. En 1902, 25 personas murieron al hundirse una tribuna. Y el 2 de enero de 1971, en un Rangers-Celtic, una gigantesca melé en una escalera costó la vida a 66 personas. Por ello el Rangers remodeló el estadio por completo en 1972.
SUS MITOS
Bill Struch, que entrenó al club desde 1914 a 1954, fue su primer gran mito. Otros grandes entrenadores han sido John Greig, Scott Symon, J. Wallace y Graeme Sounnes.
Entre los jugadores la lista es más amplia: Young, Baxter, Eglish, Meiklejohn, Bob McPhail –que posee el récord de goles del club con 233 tantos marcados-,
Archibald, Cairns, Dawson, Brown, Andy Cunningham y el pequeño diablo azul: Alan Morton, el extremo izquierdo que jugó casi 500 partidos en el club y marcó 115 goles. También Willie Thornton y Willie Waddell. John Greig, ex capitan, ex trenador, jefe de prensa, y récord de partidos jugados en el equipo (496), dijo un día: en Ibrox quedar subcampeón no sirve de nada, es un fracaso total. Un frase que define a un equipo de ansias de triunfo.
Autor: Fernanda
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