ROMANCERO DE PEÑAFIEL
ROMANCERO DE PEÑAFIEL
Rey don Juan, rey don Juan,
No digas que no te avisan,
que del cerco de la prensa
un tertulio ha salido.
Peñafiel se llama,
Hijo de la “tertulia”;
Si gran persona fue el padre,
gran escritor es el hijo.
¡Peñafiel, Peñafiel,
moro de la morería,
el día que tú escribiste
grandes verdades había!
Estaba la monarquía en calma,
las letras estaban vacías;
moro que en tal signo nace
no debe decir mentira.
-No te la diré, don Juan
aunque me cuesta la vida,
-Yo te agradezco, Peñafiel,
aquesta cortesía.
¿Qué libros son aquéllos?
¡Varios son y rechinan!
-Los tacones de Leticia
y la otra, Doña Sofia;
las otras, las escondidas,
calladas a pesetilla.
El moro que las veía,
cien euros ganaba al día,
y el día que no las escriba
otras tantas se perdía;
desde que los tuvo escritos,
el Rey le quito la venia
porque no escriba otros tales
al Príncipe y a Leticia.
El otro es de Zumarraga
municipio de gran valía
el otro, de Pamplona
lugar del Olmo,
vila que par no tenía,
Allí hablara el rey don Juan,
Bien oiréis lo que decía
-Si tú quisieras, ganarla,
Yo que tu me callaría;
y cantaréis las bonanzas
a Felipe y a Leticia.
- Divorciada estaba, rey don Juan,
divorciada estaba, que no viuda;
el pueblo que aqueste tienes
muy pocos la querían.
Hablara allí el rey don Juan,
estas palabras decía:
-Échenme acá mis correrías
de doña Bárbara y dona Marta;
hablemos bajo, allá
que alto me perjudicaría
El escándalo era tan fuerte
que la reina llanto ponía.
Autor: Fernanda
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